El origen de la escena


Ensayo de “La Muerte”.
Fotografía, Nora Baylach

El inicio de La Muerte es casual y fortuito, como la mayoría de las cosas bellas que suceden en esta vida.

A la Residencia en el Centro Nacional de Danza de Madrid de 2014 fuimos con el propósito de investigar con mucha libertad el movimiento interno; la esencia que impulsa a los intérpretes. Intuíamos una búsqueda sobre la fragilidad y la pérdida.

Una semana, dos intérpretes, una coreógrafa y un cámara; todo para dejar constancia de la búsqueda. En el proceso: escenas, tiempo y preguntas, pero también cierta certeza incontestable que surgió de la nada. Imágenes, cuerpos verdaderos, con sus dosis de realidad, micromovimientos, pulsiones internas… y, tiznándolo todo, el tiempo que todo lo envuelve.

De todo ello, nos quedamos con la emoción y la satisfacción del proceso, pero sobre todo con una gran sensación de descubrimiento. Se nos abría una puerta nueva. Sin saberlo iniciábamos un nuevo camino. Allí, gracias al azar, establecimos una metodología de trabajo, la de la nueva Taimada, la del inconsciente de las imágenes.